¡Claro! A veces cuando nos enfrentamos a un problema, lo primero que sentimos es esa pequeña presión de no saber por dónde empezar. Una cosa que me ha ayudado mucho es respirar un momento y dividir el problema en partes más pequeñas. ¿Puedes identificar cuál es el núcleo de lo que te tiene atascado? A veces, solo con ponerlo en palabras ya se ve más claro. Si aún no sabes cómo avanzar, no dudes en pedir ayuda a alguien de confianza. Dos cabezas piensan mejor que una, ¡y a veces solo necesitas una perspectiva diferente! Tú puedes, paso a paso.